
No hay más que ver la cabalgata del Día del Orgullo Gay para darse cuenta de que la promiscuidad sexual es la columna que vertebra el "movimiento del arco iris". Sus componentes lo aceptan así, cosa que respeto, y los promotores de aquel desfile asumen el encargo escenificando sobre las carrozas la esencia de dicho movimiento: cuero, látigos, lenguas entrelazadas, sexo gratuito y anticlericalismo. Mucho anticlericalismo. Esto supone, y por ello suelo contemplarlo con cierta gracia, la típica inmadurez mental del niño que quiere lamer todas las golosinas del quiosco o del adolescente que quiere probar todos los licores del bar. Una imagen, ésta que dan los homosexuales, que seguramente no hace justicia a una minoría de ellos que no comulga con aquel espectáculo que camina entre lo infantil y lo botarate.
Aquí os dejo un genial extracto del libro "Hijos de la Luz" de César Vidal donde deja al descubierto la estrategia de la izquierda...
"Una sociedad es como un campo de cultivo. Sólo necesitas ocuparte de la enseñanza que reciben los niños, de las personas que administran justicia, de algunos policías, de poco más. Con esas semillas en la mano, lo que crecerá en pocos años será muy distinto. Arrancamos los hierbajos del cristianismo y sembramos la filosofía del progreso; arrancamos las malas hierbas del orden y sembramos la promesa de un futuro mejor; arrancamos esa institución opresora que se denomina familia y sembramos nuestra doctrina en los corazones de unos niños que serán educados única y exclusivamente por el Estado; arrancamos los púlpitos y quemamos las Biblias, y sembramos nuestros periódicos y panfletos. Así se cambia el corazón de una sociedad y cuando el corazón no es el mismo basta con dar una patada al mueble carcomido para que se venga abajo"
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