jueves 14 de septiembre de 2006

España o El País que no quiso saber

Tsu, tsu, que viene que viene! Tsu, tsu, que viene que viene! Tsu, tsu, que viene que viene!. Se intuía, se veía venir y ya está aquí. La guerra de los medios: LA TOTAL. El Mundo versus El País. La bandeja de plata ya está puesta, ahora sólo falta ver qué cabeza la decora.

Precisamente ahora, el por qué: Madariaga canta y dice que existieron contactos ETA-PSE antes de las generales avalados y promovidos por zETAp, Rubalcaba en el Parlamento interpelado a cuenta del 11-M -eso hace que la teoría conspiratoria salte a los noticiarios de las TV's-. Son cosas muy serias que pueden afectar a la "honorabilidad" de ese porder fáctico fácilmente reconocible porque, que nadie lo dude, ellos saben de los contactos pre-electorales ETA-PSOE y todo sobre el 11-M. Todo eso que está averiguando El Mundo ellos ya lo saben, no en vano cuentan entre sus batallones mediáticos con una buena plantilla de políticos de cuota, por supuesto, socialistas que les cuchichean cada día al oído.

Pero también tiemblan.

Por eso se fabricaron su propio cortafuegos convirtiéndose al autismo con todo lo referente a las investigaciones de El Mundo: como si no fuera con ellos. PRISA en general y El País y la SER en concreto, son especialistas en hacer la vista gorda en temas escabrosos y sucios. Cuando no les interesa... el "Pase lo que pase" se lo pasan por ahí. Existen precedentes. Sin ir más lejos los GAL: una fotocopia en color de lo que hoy nos ocupa. En aquella, El País procedió como ahora, o sea, haciendo como si no sabe, como si no ve, como si no oye, y sin embargo lo conocía todo a la perfección. Cuando las investigaciones de El Mundo se hicieron evidentes al gentío, entonces y sólo entonces despertó de su letargo y puso cara de progre sorprendido -imagínense a Clos jurando la Constitución-. Ahora, viendo que el fuego les acecha de cerca usan aquella vieja táctica de "el ataque es la mejor defensa" y rompen ese telón de acero imaginario con una rabieta que grita a los cuatro vientos "mea culpa": MEA CULPA por haberme inventado terroristas suicidas para dirigir el voto hacia el PSOE, MEA CULPA por fomentar la violación de la jornada de reflexión, MEA CULPA por justificar a los terroristas para restar votos al PP...

Pero no. Eso no va a pasar. Lo podemos pensar nosotros o incluso ellos, pero jamás lo dirán. Así que no tardará la cadena SER-piente y su Instituto Opina en cocinarse una encuesta en la que diga que "...el PSOE pierde unas décimas en intención de voto que, sin embargo, no recoge el PP ya que éste se mantiene". Todos contentos. Atentos o, como se dice en mi tierra, "ojo al parche". Que viene, que viene.

Por eso y aprovechando que ya han entrado en la vereda que marca El Mundo, ahora debemos hacerlos bailar sobre sus propias ascuas. O eso o asumir que nuestros hijos vivan en "El país que no quiso saber".

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jueves 30 de marzo de 2006

De la estrategia terrorista a la coartada de la SER

Todavía hoy, dos años después de aquel atentado que convulsionó a España en plena campaña electoral, quedan muchos cabos sueltos. Parece evidente que la conexión islamista existió, aunque no debemos descartar, todavía, que la banda terrorista ETA tuviese su papel dentro de esta escena macabra que tuvo lugar en Madrid aquella mañana de marzo de 2004, es más, esta parece evidente si consideramos la secuencia de "casualidades" existentes que así lo apuntan. Todavía hoy se sigue investigando.
Debemos reconocer, muy a nuestro pesar, la contundente victoria de los terroristas, logrando con este atentado sus pretensiones de manera rotunda: el cambio de gobierno -con el consiguiente giro de 180 grados de nuestra política exterior, privando así a EE.UU. de un aliado- y la retirada de nuestras tropas de Irak, consecuencia directa de ese cambio de gobierno. En definitiva, una jugada maestra de la que tardaremos muchos años en recuperarnos. Hay que recordar que todas las encuestas previas a las elecciones daban como claro ganador al Partido Popular. La incógnita era si lo hacía o no por mayoría absoluta.
En ocasiones la irresponsabilidad y la temeridad pasan inadvertidas... ese es el caso, y realmente me sorprende que nadie haya reparado en ello: La irresponsabilidad y la torpeza de nuestro hoy presidente de España le llevó a incluir en su programa electoral un tema de política de Estado tan espinoso como era el de la retirada incondicional de nuestras tropas de Irak, sin tener en cuenta, por ello, que podría existir el riesgo de que los terroristas reivindicaran su derecho al voto conocedores del programa electoral socialista. Y, por supuesto, así lo hicieron, no podían dejar escapar esta oportunidad... y votaron. Lo hicieron por anticipado tres días antes de la cita electoral poniendo 192 muertos sobre las vías de las estaciones madrileñas conscientes de que su voto le daría la victoria a su favorito Zapatero. Esto era como ganar ellos mismos. Un mes más tarde España huía de Irak. Los terroristas lograron su objetivo...
Pero toda esta jugada maestra de los terroristas se hubiese quedado en nada de no haber sido por la Cadena SER. Esta emisora de radio, propiedad del grupo PRISA, antaño vocero del régimen franquista -Servios Españoles de Radiodifusión- y hoy portavoz de todo lo políticamente correcto, escribió una de las paginas más negras de muestra joven y débil democracia. No dudó en aprovechar la oportunidad que se le había brindado para jugar sus bazas y hacer todo lo posible para orientar el voto de los españoles usando como coartada el atentado más sangriento de nuestra historia. No dudó tampoco en inventarse dos terroristas suicidas para hacer creer cuanto antes que los atentados eran cosa de Al-Qaeda... no quedaba tiempo, las elecciones eran dentro de dos días.
La jornada de reflexión de las pasadas elecciones generales resultó ser la más convulsa y politizada de nuestra corta historia democrática. Este medio de comunicación mostró su lado más revolucionario y quiso que los españoles no reflexionaran y acudieran las urnas en un estado de shock previamente orientado, provocando un efecto de hipnotización masivo por el cual lo políticamente correcto era votar al PSOE - no en vano ZP se pasó buena parte de la campaña haciendo publicidad de esta cadena-. Fue lo que Anson llamó "el voto epiléptico". Aquella negra tarde del día 13 ya se intuía que en esta cadena algo se estaba tramando. Durante la emisión de "carrusel deportivo" fueron constantes las alusiones políticas y la lectura en antena de SMS's enviados por los oyentes con relación a las inminentes elecciones, lo que suponía, de hecho, un acto antidemocrático. Pero esto sólo fue un previo de calentamiento que culminó con la suspensión de dicho programa para improvisar una tertulia política con los periodistas más abyectos y radicales de la emisora. El eslogan repetido una y otra vez fue "antes de votar queremos saber". Antes de eso, Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario de comunicación del PSOE, ya se había encargado de envalentonar a sus bases convirtiéndose en el primer político de nuestra democracia en no respetar la jornada de reflexión compareciendo en televisión esa misma tarde dando la consigna que horas más tarde la cadena SER repetiría una y otra vez... "no nos merecemos un Gobierno que nos mienta". Fue un guión perfectamente interpretado cuando todavía los cadáveres de los 192 asesinados por los terroristas yacían calientes. Mientras, en la sede del PP de la calle Génova se agolpaba una muchedumbre que cercó la sede de los populares hasta altas horas de la madrugada -esto, hay que recordarlo, en plena jornada de reflexión-. En esa tertulia ¿improvisada? lejos de condenar esta acción de anarquismo prehistórico se dedicaron sus contertulios a justificarla y alentarla repitiendo una y otra vez "antes de votar queremos saber". La cadena SER demostró que no todos los golpes de estado tienen que ser mediante pronunciamientos militares o asaltos al Parlamento, atrás quedaron los Serrano, Narváez, Prim, Pavía, Campos, Tejero... esta es otra época. Asistimos a un golpe de estado de tipo mediático. La cadena que va un paso por delante ingresó a la democracia en la UCI y la mantuvo en coma hasta que en la noche de las elecciones se conoció la victoria del PSOE y Mariano Rajoy, Secretario General del Partido Popular, reconoció la victoria de Zapatero y la calificó de legítima. Se podía decir que la izquierda española en bloque había cumplido su objetivo que no era otro que alcanzar el poder a cualquier precio. Hay que reconocer que fue un engranaje perfecto, tanto el partido, como el grupo mediático, apoyado por un grupo de "hooligans" que se llaman a si mismos artistas, dejaron bien claro hasta donde son capaces de llegar para conseguir el poder unos y chupar del bote otros.
Una vez el Partido Socialista en el poder sus terminales mediáticas procedieron a arriar la bandera del queremos saber, se desenfundaron el pasamontañas y volvieron a colocarse la careta del buenismo progre que tan buen resultado les había dado. No tardaron, por supuesto, en pedir cuentas por los servicios prestados. ZP, sorprendido gratamente por el trabajo realizado por sus correligionarios, procedió entonces al pago: Una TV a Jesús Polanco, jefe de PRISA -para ello no dudo ZP en retrasar la entrada en vigor de la Ley de TVs digitales- y el aumento de la subvención a aquellos "artistas" que tan bien le habían servido. A partir de ese momento y hasta nuestros días todos se sumieron en un silencio mafioso, tachando de reaccionarios e irresponsables a aquellos que todavía queremos saber, erigiéndose ellos mismos como próceres de una clase moral superior. Jamás antes en nuestra democracia un medio de comunicación hubo intervenido tanto durante una campaña elecctoral como lo hizo la SER durante la jornada de reflexión con el agravante de que lo hizo de manera intencionada. Aun hoy ,a dos años de aquellos hechos, no se sabe bien si PRISA es el brazo mediático del PSOE o el PSOE es el brazo político de PRISA. Lo que si es seguro es que durante aquellos infames días actuaron como si fuesen uno.
La posterior comisión de investigación se cerró sin llegar a una conclusión clara, quedando todavía muchas preguntas en el aire. Fueron precisamente aquellos que durante aquellas jornadas exigían exacerbadamente la verdad los que votaron a favor del cierre de dicha comisión. Zapatero se negó a condenar los asaltos a las sedes del PP que se produjeron durante aquellos días convirtiendose en cómplice de los mismos. Resulta también curioso comprobar que aquellos intelectuales que formaron la plataforma "cultura contra la guerra" no se lanzaran a la calle en esta ocasión para exigir lo mismo que unos meses antes... ha quedado descubierta la doble moral de estos personajes. La historia, prudente pero implacable, dictará sentencia.
Dieciséis meses más tarde Londres fue el escenario de otro atentado de similares características. Gran Bretaña y Blair aguantaron el pulso terrorista y demostraron, a diferencia de España, poseer una firmeza ejemplar, quizá, hay que reconocer, que escarmentados por su propia historia negándose a entregar dignidad a cambio de una ficticia paz.

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